Relación entre la fertilidad y la obesidad o sobrepeso

Cuando una pareja o una mujer se deciden a tener hijos, deberán tomar en cuenta una serie de criterios que podrían afectar a su fertilidad. Uno de ellos es tener obesidad o sobrepeso. En el artículo de hoy, te contamos cuáles son sus características y como pueden influir en la fertilidad de las personas. 

Para comenzar, es necesario concretar cuál es la diferencia entre sobrepeso y obesidad. 

Se considera que hay sobrepeso cuando el Indice de Masa Corporal (IMC): 25-30 Kg/m2 y la obesidad cuando el IMC es superior a 30 Kg/m2. A continuación, exponemos la fórmula que se aplica para calcular estos datos:

Gracias a esta fórmula, se puede calcular el índice de masa corporal de las personas, con base en el peso y la estatura. Normalmente, se usa para identificar las categorías de peso que pueden llevar a problemas de salud.

La obesidad en países desarrollados

En los últimos años, se ha incrementado de forma considerable la tasa de obesidad y sobrepeso de los habitantes de países desarrollados, según los datos de un estudio publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En el caso de España, la OCDE resalta que ha habido un crecimiento de casos de obesidad y sobrepeso de los últimos diez años.

La alta prevalencia de obesidad en los países desarrollados parece ser una combinación entre:

• Sedentarismo

• Malos hábitos alimentarios

• Alta ingesta calórica

En las mujeres obesas se producen una serie de alteraciones endocrinas y metabólicas que determinan, a nivel ginecológico/reproductivo:

• Hiperandrogenismo funcional / hirsutismo (exceso de producción androgénica)

• Hiperinsulinemia.

• Anovulación.

• Subfertilidad/infertilidad.

• Abortos.

• Complicaciones obstétricas.

Se estima una incidencia de infertilidad hasta 3 veces mayor entre mujeres obesas.

El conjunto de alteraciones lleva a tres importantes pilares de la fisiopatología de la infertilidad en las mujeres obesas: hiperinsulinemia, hiperandrogenismo funcional y la anovulación.

La hiperinsulinemia y la resistencia a la insulina son las dos alteraciones mejor conocidas, aunque sus mecanismos y su significado clínico no están claros. El tejido adiposo se considera un órgano endocrino con secreción hormonal; el aumento en la secreción de leptina, una señal de saciedad, por el adipocito es una alteración característica. En la obesidad hay una disminución en la secreción de hormona de crecimiento; esta alteración en la función somatotropa (que contribuye al desarrollo del organismo) de la obesidad es funcional y se puede reverUr en determinadas circunstancias.

El mecanismo fisiopatológico responsable de la hiposecreción (inhibe la secreción) de GH en la obesidad es probablemente multifactorial. Existen muchos datos que sugieren que un estado crónico de hipersecreción de somatostatina resulta en una inhibición de la liberación de GH; el aumento de los ácidos grasos libres probablemente contribuye a esta alteración, así como un déficit en la secreción de ghrelina.

En mujeres, la obesidad abdominal se asocia a hiperandrogenismo y a niveles disminuidos de proteína transportadora de hormonas sexuales. La obesidad se asocia con un aumento en la tasa de producción de cortisol, que se compensa con un aumento del aclaramiento del mismo, lo cual resulta en niveles plasmáticos de cortisol libre que no se modifican con el aumento del peso corporal.

Ghrelina es el único factor orexígeno circulante conocido y se ha visto que se encuentra disminuido en humanos obesos. En la obesidad hay también una tendencia a aumentar las concentraciones de TSH y T3 libre.

En los ciclos de Fertilización In Vitro se observa una resistencia a las Gonadotropinas, con necesidad de mayores dosis de medicación y mayor duración de la estimulación ovárica y mayores tasas de cancelación debido a una baja respuesta. En los ciclos que llegan a la punción ovárica, hay tasas más bajas de fecundación, implantación y gestación. Las tasas de aborto también son más altas si el IMC > 25.

En las mujeres con IMC elevado, son más frecuentes los abortos en ausencia de aneuploidías. Las posibles explicaciones a esto están relacionadas con desequilibrios endocrinos y metabólicos que potencialmente afectan a la calidad ovocitaria y receptividad endometrial. 

A nivel obstétrico, la obesidad está asociada al 18% de las causas de muerte materna, al 80% de las complicaciones anestésicas y al doble del coste económico por gestación.

Siendo más frecuentes:

• Hipertensión arterial (HTA) y preemclampsia

• Diabetes Gestacional

• Tromboembolismo

• Macrosomía fetal

• Infecciones del tracto urinario

• Prematuridad

• Muerte intrauterina inexplicada

• Distocias del parto (de manera complicada o diecil)

• Complicaciones anestésicas y quirúrgicas

En definitiva, la obesidad es un factor que puede afectar a la fecundación y al correcto desarrollo del bebé. Si tienes alguna duda al respecto, puedes llamar a la clínica Zygos y nuestro equipo de profesionales te despejará todas tus preguntas.

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