Gestación anembrionaria o huevo huero

La fecundación es la fusión de los gametos masculino y femenino, es decir, el espermatozoide y el óvulo, de manera que se restablece la dotación cromosómica normal del ser humano (46 cromosomas).


Tras la fecundación, comienzan una serie de divisiones celulares que dan lugar a la formación del saco gestacional, rodeado de una “ cubierta” denominada trofoblasto, a partir del cual se formará la placenta. En el interior del saco gestacional se desarrollará el embrión.

En el caso del embarazo anembrionario, ocurre cuando un embrión no se
desarrolla ó se interrumpe este desarrollo y origina un saco gestacional vacío. Se forma saco gestacional con trofoblasto, pero no se visualiza el embrión. Se puede llegar a este tipo de embarazo de diferentes formas: bien porque después de la fecundación se interrumpe la división celular o bien porque, a pesar de que continua la mitosis, se forman el saco gestacional y el trofoblasto pero no el embrión.


El huevo huero (H-H) aparece en las primeras etapas del embarazo. Este embarazo es un tipo específico de aborto, en el que el huevo fertilizado se
implanta en el útero pero no se desarolla el embrión.

Es un problema relativamente frecuente. Un 10-15 % de los embarazos que se detectan clínicamente (por ecografía) se pierden de forma espontánea, y de éstos una tercera parte de ellos son huevos hueros.


En una gran mayoría de los casos este tipo de aborto es consecuencia de anomalías genéticas y/o cromosómicas que se producen en el momento de la fecundación, impidiendo así el desarrollo adecuado del embrión.

No existen factores relacionados con la mujer o el varón que puedan predecir con certeza que se producirá este tipo de gestación fallida. No obstante, un estudio del Instituto de Pediatría de la Universidad de Pekín (China) asocia la gestación anembrionaria con niveles bajos de ácido fólico ó vitaminal B ó K en la gestante.

Los principales síntomas por los que se suele consultar son el sangrado vaginal y/o dolor leve (tipo calambre). Otros posibles síntomas pueden ser la pérdida o disminución de los síntomas de gestación como la disminución de la sensibilidad mamaria o las náuseas-vómitos, pues las hormonas del embarazo dejan de producirse. En muchas ocasiones cursa de forma asintomática y es un hallazgo ecográfico casual en la primera ecografía de control del embarazo.

Como cualquier otro tipo de aborto, la evolución de estos embarazos finaliza con su expulsión. La gestación de un embarazo anembrionario a menudo termina por sí misma y sin intervención médica. Una vez realizado el diagnóstico, si no se elimina naturalmente, se procederá a la evacuación mediante tratamiento médico o la realización de un legrado.

La mayoría de las mujeres que han tenido un huevo huevo (H-H) pueden tener embarazos que finalizan con el nacimiento de niño vivo sin complicaciones del recién nacido.

Si tienes abortos de repetición sería muy aconsejable acudir a un especialista para que solicite las pruebas necesarias a fin de conocer la causa, aunque no siempre se consigue.


Toda mujer que ha tenido abortos de repetición puede ser madre.

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